martes, 17 de agosto de 2010
Fotografía: ¿herramienta, vía de escape, arte, improvisación o suerte?
Al momento de tomar una cámara, a veces he pensado que es sólo un elemento que me ocupará espacio y de alguna u otra manera, estorbará; sin embargo, de a poco y con el tiempo me he podido dar cuenta de que la utilidad de este tipo de aparatos es incomparable, gracias a la revisión de los resultados obtenidos, visitas a exposiciones o, por ejemplo, el filme "Born Into Brothels".
Este documental tiene como objetivo, según mi visión, hacer un llamado a la labor social con niños de países "tercermundistas". Lo más importante de esto es que no se hace de forma "convencional", por decirlo de alguna forma; con esto me refiero a que no se hace lo de siempre para intentar ayudar como: llevar comida, ropa, conversar un poco y terminar el día; lo que no quiere decir que sea malo o que no aporte, sino que en unos días más las cosas seguirán igual que como estaban. Lo que tiene de diferente "Born Into Brothels" es que Zara Briski (fotógrafa que llevó a cabo el proyecto) entregó cámaras fotográficas a los niños que vivían en malas condiciones para que les sirvieran como vía de escape a los problemas que deben presenciar día tras día, y la pobreza que los aqueja. A mi parecer, quizá la idea sólo era esa, pero con el tiempo Zara se fue dando cuenta que había talento en los niños y de que eso les serviría para aspirar a un futuro mejor.
Pasando al tema de las fotografías en sí, quizá es adecuado realizar una especie de comparación entre las fotografías que allí se mostraron y algunas destacadas dentro de esta rama del mundo audiovisual.
Al intentar comparar las fotos de los niños indios con las de, por ejemplo, la exposición World Press Photo que se estaba exhibiendo en Santiago, puedo darme cuenta que las diferencias no son tantas. La más notoria, a juicio personal, tiene que ver, de alguna forma, con la temática, ya que las de la exposición en su mayoría son fotos que fueron tomadas "en el momento preciso" y además son bastante chocantes; en cambio, las tomadas por los niños son como fotos más bonitas y/o entretenidas, aunque varias también tenían un contenido, por decirlo de alguna manera, fuerte.
Es aquí donde surgen grandes dudas en mi cabeza: por lo que me pude dar cuenta, las mejores fotos que tomaban los niños eran escogidas dentro de un grupo bastante grande en donde resaltaban (lógicamente cada vez eran menos las fotos que "no servían"), porque ellos sacaban fotos cuando se les ocurría, sin tener necesariamente una idea precisa; ¿Será esta la misma forma en que los grandes fotógrafos logran la espectacularidad en sus fotos? ¿Andarán por las calles ocupando su cámara a cada instante y al revisar los resultados se dan cuenta que pocas fotos son las que sirven? o ¿Serán tan buenos que casi todas sus fotos son tan espectaculares como las que vi en el World Press Photo? Creo que las respuestas a estas preguntas no las conseguiré contactándome con ellos, sino que, si quiero averiguarlo, debo descubrirlo por mí mismo. Sí, trataré de que mi cámara no sea nunca más un estorbo como alguna vez lo pensé, y quizá pueda aprender a sacar fotos "en el momento preciso" y que todas estas preguntas pasen a ser respuestas porque, sin duda, como los niños lo mostraron de alguna manera y como dicen por ahí, la práctica hace al maestro.
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